El final de una época, adiós autónomo

Después de 10 años trabajando como autónomo ha llegado el momento de cambiar el chip. Antes que nada quiero agradecer el apoyo de mi familia y amigos en este periodo, sin ellos hubiera sido imposible sobrevivir en esta jungla. Mención muy especial para mi mujer y mis hijos que han aguantado y me han aguantado todo este tiempo, y a veces no ha sido fácil, os quiero!

El mundo freelance es terriblemente exigente y tiene un alto componente de inestabilidad. Ha sido una década emocionante, de esfuerzo continuo, con sus periodos buenos y otros no tanto, pero que me han enseñado mucho. Requiere estar en constante evolución, siempre en la calle buscando nuevos clientes, siempre en el despacho “produciendo”…
Cuando eres autónomo tú eres el jefe, el comercial, el financiero, el asistente, el analista, el desarrollador y cualquier otra tarea que se te pueda ocurrir te dará un nuevo puesto de dirección, porque también tendrás que hacerla tú mismo. si además tratas de tener un equipo de compañeros con el que poder presentarte ante los clientes las cosas se complican un poco más, ya que suelen ser chavales jóvenes, con muchas ganas pero muy dispersos, que además aprovechan las oportunidades (y hacen bien) y muchas veces desaparecen casi de un día para otro.
Además tienes un componente de inestabilidad terrible, con meses donde facturas como si fueras una máquina de hacer dinero y otros dónde no puedes facturar ni para pagar los autónomos… y cuando tienes una racha de 3 ó 4 meses así subsistir se vuelve complicado.
Para los desarrolladores, hay ciertos trucos que pueden ser interesantes, como buscar clientes recurrentes que necesiten de mantenimientos a medio plazo para firmar contratos que te den una cierta estabilidad. Buscar empresas de desarrollo, agencias publicitarias, etc. con las que colaborar y te nutran de clientes sin necesidad de realizar labores comerciales tan a menudo también suele ayudar a mejorar tu flujo de trabajo.

Por no hablar de Hacienda, que es como un “grano en el culo”, implacables en sus cobros de IVA cobres o no cobre, sin ayudas, eso sí, mensualmente acuden a cobrar sus casi 300€, factures o no. Y si les da por ahí aún te cae una revisión de la declaración y te piden que devuelvas tropecientos euros de más porque hay facturas que no están permitidas. Lo cual está muy bien, porque un autónomo dedicado al desarrollo para aplicaciones online no se puede desgravar el internet de casa, ni un móvil o un tablet (esenciales para pruebas), ni el teléfono fijo, ni el móvil, ni desplazamientos, ni vehículos… Al final se te queda cara de tonto, porque una simple SL mete todo eso y mucho más y nadie se para a revisar si las líneas de teléfono móviles tienen ALGÚN uso particular, que es por lo que a un autónomo no le dejan deducirse ese gasto. Que no me gustaría que a las pymes se les exigiera este nivel de opresión, creo más bien que los autónomos deberían asimilarse a los niveles de SL. Este país tiene más de 2 millones de autónomos (no societarios, que son otro millón) con un 50% con más de 5 años de antigüedad dedicados a su actividad y un 22% además empleadores… y en vez de cuidarlos, los oprimimos, son la gallina de los huevos de oro.

Pero ser autónomo también tiene su parte positiva: no tienes jefe… aparte de todos tus clientes; no tienes horarios… a nadie le importa que empieces a las 11 de la mañana o no trabajes un jueves, pero es un arma de doble filo, porque acabas trabajando 24×7, noches, fines de semana. Puedes tomarte el día libre si no te apetece levantarte, eso sí, ese día no produces y por tanto no cobras… y las vacaciones puedes elegirlas a tu gusto. Empiezas cogiendo tus 30 días, porque estás en tu derecho, y un par de años después ya tienes claro que cogerás 15 días y una de las semanas sólo estarás de vacaciones a medias, porque este mundillo no da para más… También puedes decir que “NO” a clientes, a colaboradores, a proyectos que no te gusten, eliges tu trabajo.

Ahora ha llegado el momento de cambiar de aires, las circunstancias me han llevado a probar de nuevo el mundo de la consultoría en una empresa multinacional, después de 15 años, quién lo iba a decir… No cierro la puerta a volver algún día, ni renuncio a estudiar nuevos proyectos en los que emprender… pero es el momento, física y mentalmente lo necesito, y creo que el entorno familiar también lo agradecerá.

Así que, gracias a todos los clientes, compañeros, colaboradores, proveedores que se han cruzado durante estos diez años, me llevo la mochila llena de buenos recuerdos, el cinturón lleno de muescas y el corazón lleno de cariño hacia vosotros.
Nos vemos…

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